sábado, junio 29, 2024

 

Rugby colegial

Se murió Tommy SMART…   

Cuando iniciamos con el rugby  yo estaba  en primer año y el colegio  comisionó a dos alumnos de 5º para que fueran nuestros entrenadores; entrenadores es una forma de decir pues nosotros salvo excepciones ya anotadas lo único que sabíamos del deporte era que la pelota era ovalada, no sé porque  quedó bautizada como la “guinda” (si estas son redondas), pero así es la historia y no vamos a entrar en cuestiones semánticas. Con gusto aceptaría que alguien se anime y nos lo explique.

En el Colegio, me imagino que en todos, se practicaba un “horizontalismo” importante.  Los de 5º ni bola a todos los de abajo, los de 4º a los de 3º, 2º y … los de primero seríamos los  pedículus pubis ( lo escribo  en latían para que no suene muy fuerte).

Nosotros en la 7ª (1er año) recibimos a Tomás “Tommy” Smart y Pedro ”Pedrito”  Ezcurra.

Voy a hacer una digresión que, por lo menos a mí me parece muy importante, porque a los dos el destino los unió el rugby y por tragedias que padecieron sus hermanos.

Pedro: tenía un hermano, Ignacio, que egreso del colegio el año 56 y se dedicó al periodismo y desapareció ejerciendo esta noble profesión  para La Nación diario en la guerra de  Vietnam. Nunca más se supo de él.

Tommy : 3 hermanos suyos pasaron por el Colegio , todos tenían apodos en inglés Jimmy el mayor, nuestro Tommy, Willy y Johnny, mi compañero. Tenían una característica: eran todos iguales pero también distintos. Hubieran sido la delicia de Mendel si no hubiera sido que los separaba un siglo y un continente.

Jaime “James-Jimmy” bachiller 53 se dedicó al Derecho. En los años de plomo aceptó formar parte de la Cámara Federal en lo Penal de la Nación que tenía la función de enjuiciar a los terroristas, funcionó a la perfección dentro de la justicia, con todas las de la ley,  y mandó a la cárcel a muchos guerrilleros (después liberados impunemente por Cámpora).  Se sabe, pero no se dice, que más del algún monto que ahora anda suelto le debe la vida a la preocupación de Smart por que se aplique la justicia y no engrosara la lista de desaparecidos. Hoy cumple, por los “juicios de lesa”, cadena perpetua. Tenían a los militares, tenía a un sacerdote… les faltaba un juez.

Ahora a lo nuestro, para poder entrenarnos debieron primero enseñarnos el juego que tiene una reglamentación  bastante complicada.  Y así dos o tres veces por semana después de las horas de clase íbamos a un aula al teórico, y posteriormente, ya inscriptos en la UAR a los partidos  en clubes en diferentes localidades del gran Buenos Aires o del propio Buenos Aires, en clubes desde  Avenida del Libertador hasta Carupá en San Fernando. Aún resuenan en mis oídos las indicaciones de nuestros instructores  –volante y taco-, -llevar dribbling-  ¡Cómo ha cambiado el rugby!

Lo admirable de esta situación fue que jóvenes de 18 años se ocuparan desinteresadamente de adolescentes de 12 ó 13 años rompiendo el horizontalismo  que dijimos al inicio. Había que ver con el cariño y el interés con que nos trataban. Tal vez ellos ni se imaginaban qué tan importante era su gesto generoso para nuestra formación, que 70 años después  lo sigo valorando y en una suerte de delirio onírico, retorna a mi memoria y me trasporta a la época de los “compañeros de la edad feliz” que cantamos al egresar.

Que importante fue para nosotros aprender y posteriormente amar un deporte que nos marcó para toda la vida, incorporar valores fundamentales como el respeto al árbitro y a los contrincantes, el compañerismo, el esfuerzo colectivo, el saber perder. Estoy convencido que en mi  larga vida, muchos de los tropiezos que pude superar fueron, en parte por haber adquirido esa formación que da el rugby. Mucho tengo que agradecerle a esos muchachos que regalaron parte  de su tiempo en nuestra formación.

Gracias Tommy y Pedrito…..Q.E.P.D.

1 comentario:

Adela Cavia dijo...

Qué lindo recuerdo pa! Precioso!
E increíbles las vueltas de la vida. Yo, 30 y pico de años después de esto que contas acá, termino trabajando con Jack (el hijo de Johnny) y con el tiempo y las muchas cosas en común (especialmente los valores y la forma de ver la vida) terminamos haciéndonos amigos.
Lindo recordar y agradecer a las personas que nos dejaron huella en la vida.