martes, septiembre 23, 2025

ROMA Y CARTAGO

 

Las escuelas, colegios y liceos del estado y también establecimientos privados  tenían  el llamado “Cuadro de Honor”.

En este cuadro figuraban los 10 mejores promedios de cada curso. Era todo un orgullo recibir esa distinción que generalmente se exhibía a la vista de todos en el patio central.

…En el Salvador no existía.

¿Porque Roma y Cartago? En la antigüedad dos Imperios luchaban por la hegemonía del mediterráneo Roma y Cartago; lo hicieron encarnizadamente en las tres guerras que se llamaron púnicas, ganando finalmente Roma y destruyendo a Cartago. Por esto simbolizan un enfrentamiento permanente.

 Ahora a lo nuestro. El curso estaba dividido por la mitad en Roma y Cartago, de modo que había dignidades para Roma y para Cartago, cinco en cada  una, total diez. Un cuadro de honor. Los 10 mejores alumnos  obtenían una de las siguientes  dignidades (así se llamaban). Por orden de mérito: Cónsul, Legado, Abanderado, Decurión y Secretario cuando se hacia la Distribución de Dignidades.

El resto de los alumnos según sus méritos eran los Soldados. Los docentes por medio  de los concursos, que eran como pruebas escritas y según los resultados y el “concepto” repartían los puestos.

Los alumnos se podían clasificar groseramente en tres niveles:

Los mejores, dos o tres por curso, peleaban los primeros puestos. (Para algunos no ser cónsul era peor que repetir el grado o año). Un segundo grupo, “la clase media” estaba ahí, alguna vez ligaba  algún cargo: Decurión o secretario o si habían estado flojos quedaban como “soldados”. Estos a su vez estaban ordenados por su rendimiento escolar. Para tranquilidad de la familia yo estuve, casi siempre, en el segundo  grupo. Al tercer grupo los más “vaguitos” les  importaba poco figurar.

En la proclamación de dignidades  que se hacía dos veces por año, a la que se agregaba La Distribución de premios a fin de año se hacía una justa como parte del acto. Un año o grado que se elegía previamente participaba con un tema ya seleccionado.

Trataré de describir el escenario lo mejor posible. El curso se sentaba en hemiciclo. En el centro en una mesa con un regio mantel se sentaban los dos cónsules que fungían de coordinadores y jueces que eran inapelables. De un lado Roma del opuesto Cartago. Al lado de los cónsules el resto de las dignidades y a continuación los soldados. Cada participante tenia asignado previamente contra quien iba a competir. A los costados, de pie, los secretarios,  anotaban los puntos en pequeños pizarrones que se colocaban en las columnas laterales  del escenario.

Las preguntas las iniciaban los legados, ya que los cónsules eran los últimos. Cada participante preparaba la pregunta que le correspondía hacer lo más difícil posible. Cuando era llamado por su Cónsul, por riguroso orden, se ponía de pie y la hacía y su contrincante, también de pie,  debía responderle. Si al cuestionador le parecería que la respuesta estaba mal, decía : CORRIJO y daba la respuesta que creía buena. Los cónsules se consultaban y daban el fallo. PUNTO PARA ….          Y el secretario anotaba prolijamente el tanto..

Conviene aclarar en este punto que todo el colegio pertenecía a Roma o Cartago de modo que el público festejaba cada tanto.

Existía una posibilidad, que yo nunca vi,  que era el presuntamente equivocado, seguía defendiendo su respuesta y se armaba el siguiente diálogo. …IN TE

                                 CONTRA TE

                                 SUPER TE

    ¿CUO PUNCTUS VIS?... que sería como un contra punto sobre la valoración en puntos de la pregunta.

 Al finalizar la contienda los cónsules preguntan a los respectivos secretarios los puntos de cada equipo y proclaman al ganador con gran algarabía del público que pertenecía al vencedor. La parte final era la más dramática, cada abanderado portando su bandera de la siguiente forma: el ganador enhiesta y el derrotado baja la suya sin tocar el suelo como señal de derrota y se recitaba lo siguiente: para Roma

Alza Roma esclarecida,

Alza caudillo inmortal

Esa bandera imperial

Que Cartago está vencida.

Que aprenda la fementida.

Que cuando el sol baña y dora,

has de ser tú la señora

y ella cual sierva humillarse,

doblar su cuello y postrarse

ante el águila vencedora.*

*Me disculpo por los posibles errores y que lamentablemente no recuerdo el recitado de Cartago

Para que esto no sea tan aburrido  voy a contar una breve anécdota graciosa. Era un ensayo. El soldado que estaba al lado del cónsul cuando recibieron la orden de sentarse le saco la silla y el cónsul desapareció detrás de la mesa…. ¿Y el soldado?... Mejor no preguntar.

 

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